martes, 13 de febrero de 2018

Refringencia múltiple

Esto de la desviación de la luz al pasar de un medio a otro (refracción) está ya muy visto. El ejemplo que se da siempre es el mismo, el lápiz que "se parte" al introducirlo en un vaso de agua, aunque ahora es muy fácil hacer un experimento más espectacular con un puntero láser.


También es muy conocida la propiedad que tienen los cristales de espato de Islandia de hacer una desviación doble (birrefringencia), duplicando las imágenes colocadas debajo del cristal. 
Pero lo del cartel es nuevo: la trirrefringencia, ¿producida en el globo ocular por efecto de la bebida espirituosa cuyo nombre se triplica?. Un reclamo publicitario muy bien pensado.

(¡Hay que ver lo que discurre el personal, lo que puedo llegar a reírme y la envidia que me da!)

lunes, 12 de febrero de 2018

A vueltas con el terraplanismo

Ya sé que soy recurrente con el tema, pero es inevitable serlo con la cantidad de noticias que veo en la web y que me ponen el colmillo afilado.

En esta ocasión ni siquiera voy a contar nada, sino que os dejo una referencia con enlaces para que echéis unas risas viendo lo serio que se pone el personal recurriendo a argumentos que niegan la evidencia o, lo que aún es peor, la manipulan. 

Retina El País: Riámonos de los terraplanistas (6-2-2018).

Y también un vídeo genial -entre los muchos que hay en youtube- que puede dar un  juego estupendo para las asignaturas de Cultura científica, aunque solo sea intentando desmontar las pruebas que se proponen.

miércoles, 7 de febrero de 2018

La mano de Dios reinventada

El creacionismo está de moda en Estados Unidos y el pastafarismo hace broma permanente de sus seguidores, que niegan la evolución y ven la mano de Dios que creó todo con unas características prácticamente inmutables. De estos y otros temas relacionados se trata en las asignaturas de Cultura científica de 4º de ESO y de 1º de BAC.

Así que puede venir bien esta nueva visión  de la intervención de la mano de Dios, esta reinterpretación de la creación de Adán en la Capilla Sixtina. ¡Seguro que si Miguel Ángel levantase la cabeza se volvía a la tumba otra vez, muerto de risa!

martes, 6 de febrero de 2018

¡Menuda marcha!

Ya sé que a primera vista esto parece tener poco que ver con la física, pero buscando, buscando, podemos decir que el rozamiento hace su papel. Por favor, sube el volumen a tope, afina el oído y verás que más friki no puede ser la cosa: al escribir las fórmulas (que, dicho sea de paso, no significan absolutamente nada) suena la Marcha Imperial de Star Wars. ¡Casi nada!

En la web origen de la noticia puedes oír alguna otra cosa parecida.

jueves, 25 de enero de 2018

Tobleron ... fórmulas

Si creías que habías visto todo en formulación de compuestos del carbono ya puedes ir cambiando de idea, porque esto seguro que NO lo conocías. Es una tontería gráfica superdivertida y muy fácil de recordar.


lunes, 22 de enero de 2018

Un motor homopolar

Esta es una de las tonterías más espectaculares que pueden hacerse con una pila, un imán de neodimio, un clavo y un cable de conexión.

La explicación física no es sencilla, y tiene que ver con la interacción magnética producida por la corriente eléctrica. Pero aquí se trata de construir, manipular y ver cómo gira el clavo. Que conste que los de 2º de ESO se lo pasan genial cuando montan el aparato.

En el vídeo podéis ver una gran variedad de motores homopolares. Lo mejor es construir el primero, que funciona sí o sí, y ver qué pasa en el resto (que no siempre funcionan cuando te pones a montarlos).

martes, 16 de enero de 2018

¿Insoluble o irresoluble?

Esto de intentar ser lo más preciso posible en el uso de la terminología científica tiene sus riesgos. Incluso el de hacer el ridículo. Menos mal que ser curioso por naturaleza y tener acceso permanente a la web facilita mucho la faena. 

Ayer terminé de leer una novela cuyo autor es académico de la lengua. En un momento determinado aparece el diálogo que se ve en la imagen, en el que se afirma que no hay ningún problema insoluble.


Cuando lo leí, la deformación profesional me llevó a pensar que era una colada importante, al confundir insoluble con irresoluble. Claro, los problemas se resuelven, y si no es posible hacerlo, son irresolubles.

¿Y qué pinta entonces el término insoluble? Sobre todo, teniendo en cuenta que el significado al que estamos acostumbrados es que no se puede disolver: el mármol es insoluble en agua.

Consultado el diccionario de la RAE, se admiten dos acepciones para el término insoluble: que no se puede disolver y que no se puede resolver (que no tiene solución, y que, en consecuencia, es insoluble)


Eso sí, que conste que todas las veces que leo el párrafo se me representa el problema como un pedrusco de río que no se puede disolver. 

Y para terminar de liarla, según la Iglesia Católica el matrimonio es indisoluble,  que literalmente significa que no es posible su disolución (con el sentido de separación en este caso).

lunes, 15 de enero de 2018

¿Mito o timo?

Una de las historias que más se comenta entre los conductores es que el velocímetro de los coches marca una velocidad superior a la que realmente lleva el automóvil, del orden de 3 o 4 km/h. Y eso viene muy bien para ajustar los límites de velocidad, no pasarse y evitar más de una multa por ir demasiado rápido.

Aquí tienes una parte del artículo publicado por El Periódico el 20 de octubre pasado con el título ¿Por qué tu velocímetro marca una velocidad superior a la real?


"Seguro que lo habías oído antes: el velocímetro miente. "El velocímetro marca menos velocidad de la real, no le hagas mucho caso". Pues sí, se trata de una afirmación que va más allá del mito. Y no es que tu y todos los coches a los que te hayas montado estén defectuosos, sino que, como todo, es parte del plan. El hecho es que, por ley, ningún velocímetro puede marcar una velocidad que sea menor a la que estamos circulando realmente. Es por ello que a los fabricantes les conviene añadir cifras en vez de restarlas."


En Estados Unidos y Japón se utiliza una normativa por la que la diferencia de velocidad es de un 4%. Es decir, que cuando el velocímetro marca 120 km/h, en realidad se circula a 115 km/h, un 4% menos.

¿Y esto a santo de qué viene? Pues porque hace unos días me tocó en suerte una multa por exceso de velocidad: de noche, en una autovía y yendo con el regulador de velocidad a 117 km/h, pero en una zona que estaba limitada a 100 km/h en lugar de los 120 km/h que suponía. Vi el fogonazo de la cámara de Tráfico, y a resignarse tocan. Pero cuando me llegó la notificación de la multa me indicaba que circulaba a 111 km/h. ¡Y mi coche marcaba 6 km/h más!

Así que en el viaje siguiente medí la velocidad real: en una carretera recta y horizontal, con el regulador fijo en 119 km/h y sin moverse de ese valor, tardé 2 minutos y 39 segundos en recorrer 5 km. Una simple proporción indica que la velocidad constante era de 113,2 km/h. Es decir, 5,8 km/h menos de lo que marcaba el velocímetro, y exactamente la misma diferencia que el día de la multa (117 a 111 km/h).

En resumen, que entre esa diferencia en el coche y los 7 km/h admitidos por la DGT debido al posible error de los cinemómetros que miden la velocidad de los automóviles, tengo un margen de nada menos que 13 km/h hasta llegar al nivel de ser multado: en una zona limitada a 100 km/h, hasta que el velocímetro marque 114 km/h no saltará el detector y caerá la multa.

En fin, no es un mito, pero sí un timo, porque ¿no decepciona un poco eso de circular más despacio de lo que pensabas? ¿Y para eso tenemos coches con no sé cuantísimos caballos?

lunes, 8 de enero de 2018

La teoría de la belleza

Después de tantos años en este trabajo, lo que más me sigue alucinando es la capacidad que tienen los chicos de sorprenderme. No sé si es que todavía soy más inocente que un zapato, que alguno de ellos está un poco destarifado, o es que simplemente son espontáneos, tienen una ocurrencia y la lanzan sin encomendarse a Dios ni al Diablo.

La verdad es que nunca me ha pasado por la cabeza recoger las barbaridades, curiosidades y tonterías que me he encontrado en trabajos y exámenes. Pero ante ésta, la tentación es demasiado fuerte. Y como no me ha pasado a mí ni tampoco en mi Instituto, he tenido que pedir que, por favor, me dejen publicar la cosa para general regocijo del personal.

Para centrar el tema, pongámonos en situación: prueba escrita de 2º de ESO (unos 13 años) y pregunta sobre el concepto de materia. 

Transcribo el guasap del 14 de diciembre pasado, enviado nada más corregir la prueba:

Una:









Me parto.

Otro:
Geniiiiial.
Adorable.
Entrañable.
Amoroso.

Yo:
Un alumno (supongo) muy inteligente!!!! Le habrás puesto un 10 sobre 5, que se lo ha ganado.

¡Para que luego hablen de la incultura de la juventud! ¡Porque más becqueriano no se puede ser! Eso sí, me encanta, y cada vez que me viene a la mente yo también me parto de risa.

jueves, 4 de enero de 2018

¿Mercurio rojo?

Hace poco estaba viendo en televisión Red 2, una película de acción para pasar el rato pero con un buen reparto (Bruce Willis, John Malkovich, Mary-Louise Parker, Catherine Zeta-Jones, Anthony Hopkins y Helen Mirren), en la que entre tiro y tiro se habla de un explosivo llamado mercurio rojo. Ahí me saltaron las alarmas: ¿pero qué es eso de mercurio rojo?

Buscando en la web, resulta que hay bastantes entradas con esta referencia, demasiadas para tratarse de una sustancia que NO EXISTE, que simplemente es una leyenda. Tres ejemplos para ver de qué va la historia y para que quede claro que no hay que creerse ni la mitad de la mitad de la información que hay subida a la web.

"El mercurio rojo es una sustancia ficticia de composición incierta, supuestamente empleada en la creación de bombas nucleares, así como en una diversidad de sistemas de armamento sin relación alguna. En realidad no existe tal sustancia.

Se supone que es yoduro de mercurio, un polvo de color escarlata, venenoso, inodoro, insípido e insoluble en agua, que se vuelve de color amarillo cuando es calentado a más de 126°C debido al cambio termocromático en su estructura cristalina." (Wikipedia)



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"El mercurio rojo es el santo grial de los terroristas. Desde la Guerra Fría lo han tratado de conseguir para borrar del mapa poblaciones enteras y ganar así sus guerras con el mínimo esfuerzo. El Estado Islámico

no ha sido ajeno a esta fiebre y está dispuesto a pagar hasta US$ 5 millones por este componente de una letal bomba sucia, de acuerdo con el diario The New York Times.” (El Comercio).

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"En marzo de 2002 expertos en terrorismo publicaron una información según la cual Sadam Hussein había obtenido mercurio rojo del mercado negro y se lo había entregado a Al Qaeda con el objeto de fabricar bombas atómicas de pequeño tamaño, que podrían transportarse a cualquier lugar del mundo sin mayor problema. Ésta fue una de las muchas y falseadas informaciones utilizadas para justificar la invasión de Iraq.

Según la leyenda, esta sustancia se obtiene al mezclar mercurio en estado puro y óxido de antimonio mercurio, lo que produciría una reacción en cadena que conduciría a una explosión de gran potencia radioactiva. La clave de esta sustancia es que una bomba de fusión fabricada con ella no necesitaría ser más grande que una pelota de tenis para provocar una onda expansiva superior a la de las actuales bombas nucleares. Y, para mayor interés, podría elaborarse de una forma sencilla y muy económica. Tras la caída de la URSS y especialmente en los años 90 se desarrolló toda una red de tráfico de mercurio rojo en el mercado negro."
(Hammurabiseye)